Espiritualidad

La espiritualidad posee un significado diferente en cada persona, aparentemente. Una definición estándar es: “Una sensación de sentido y propósito; un sentido de sí mismo y de una relación con “algo” que es más grande que uno mismo.”

Actualmente, las religiones, el misticismo y esoterismo parecen tener el monopolio de la Espiritualidad. La religión teísta generalmente define una relación con dios o creador divino, como una relación espiritual, mientras que los místicos generalmente encuentran una relación con una fuerza o poder sobrenatural. Lo importante es que universalmente, la espiritualidad se basa en una relación en uno u otro nivel. En la mayoría de las perspectivas, es asociado con el “lugar” o “sentido” de la vida en una persona…

Tan subjetivas como estas cosas pueden parecer, empezamos a reconocer cambios en estas nociones, dado que el progreso social tiende a tallar un camino de entendimientos que se mantiene firme incluso ante la prueba del tiempo. En la era moderna, tenemos la habilidad de echar un vistazo a nuestro pasado y examinar lo que nuestros ancestros consideraban real, y entonces comparar esas ideas con lo que entendemos hoy. Muchas prácticas espirituales que existieron en el pasado, ya no existen debido a los entendimientos que han surgido de acuerdo a fenómenos naturales. Como un ejemplo básico, las primeras religiones generalmente sacrificaban animales con determinados propósitos… esto raramente sucede hoy, dado que la relevancia de tal acto ha sido probada inútil en su efecto deseado. Del mismo modo, la gente raramente realiza danzas de la lluvia para influir el clima… hoy entendemos como son creados los patrones del clima, y que las prácticas rituales no tienen efectos comprobables.

Similarmente, la idea de “rezarle” a un dios por un deseo en particular, también ha sido estadísticamente probado que tiene poco efecto en un resultado, sin mencionar no existe evidencia científica que respalde la existencia de un creador personificado, sino que más bien es un derivado de especulación y tradición literaria histórica antigua.

La religión de muchas maneras, parece estar ligada a una incomprensión de la percepción sobre los procesos de la vida. Por ejemplo, presenta una visión del mundo que usualmente coloca al humano en un nivel diferente a los otros elementos de la naturaleza. Este ego espiritual ha llevado a conflictos dramáticos durante generaciones, no solo entre seres humanos, sino también inadvertidamente entre nosotros y el medio ambiente.

Sin embargo, mientras el tiempo ha avanzado, la ciencia ha mostrado cómo los humanos están sujetos a las fuerzas de la naturaleza, de la misma manera que todo lo demás. Hemos aprendido que todos compartimos la misma estructura atómica que los árboles, los pájaros, y todas las formas de vida. Hemos aprendido que no podemos vivir sin los elementos de la naturaleza: necesitamos aire limpio para respirar, alimento, energía del sol, etc. Cuando entendemos esta relación Simbiótica de la vida, empezamos a ver que en cuanto a lo que refiere a relaciones, nuestra relación con el planeta es muy profunda e importante. El medio por el que esto es expresado es la Ciencia dado que el Método Científico nos ha permitido conocer estos procesos naturales, para entender mejor nuestro rol en este sistema de vida como un todo.

Esto podría ser un despertar espiritual.

Este entendimiento, probado por la ciencia, se basa en que los humanos no son diferentes de las otras formas de la naturaleza, mientras que nuestra integridad es sólo tan buena como la integridad de nuestro medio ambiente, del cual somos parte. Este entendimiento presenta una visión “espiritual” enteramente diferente, porque genera la idea de interdependencia y conexión, en su núcleo.

La interconexión de toda la vida es innegable en el sentido más básico, y esta “relación” perpetua de interconexión total no es reconocida por la sociedad. Así, nuestros modos de conducta y percepciones se encuentran ampliamente desalineados con la naturaleza… y por ende son destructivos.

La naturaleza misma es nuestra maestra, y nuestras instituciones sociales y filosofía deberían derivar de este entendimiento fundamental e, invariablemente, “espiritual”.

Mientras más rápido se extienda este despertar espiritual, más sana, pacífica y productiva será la sociedad.

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: